La costumbre de pedir matrimonio con un solitario de diamantes
  • ¿De dónde viene la costumbre de pedir matrimonio con un solitario de diamantes?

La costumbre de regalar un solitario de diamantes como anillo de compromiso tiene una historia que se remonta a más de un siglo en la cultura occidental. La tradición se popularizó en gran medida debido a una exitosa campaña de marketing por parte de la empresa de diamantes De Beers en la década de 1940. A continuación, se presenta un resumen de cómo evolucionó esta costumbre a lo largo del tiempo:

1. Siglo XIX: La tradición de dar un anillo como símbolo de compromiso ya existía en el siglo XIX en Europa y América del Norte, pero los anillos no siempre tenían diamantes. En ese momento, los anillos de compromiso a menudo presentaban piedras preciosas de diversos tipos, incluyendo zafiros, esmeraldas y rubíes, además de diamantes.

2. Década de 1930: La Gran Depresión en Estados Unidos afectó la industria de la joyería, y las ventas de diamantes comenzaron a disminuir. De Beers, una empresa sudafricana que controlaba una gran parte del suministro de diamantes, se dio cuenta de la necesidad de revivir el mercado de diamantes y comenzó a promover diamantes como la piedra preciosa ideal para los anillos de compromiso.

3. Década de 1940: De Beers lanzó su famosa campaña publicitaria con el eslogan "Un diamante es para siempre" ("A Diamond is Forever") en 1947. La campaña promovía la idea de que un diamante era un símbolo eterno del amor y compromiso, y que era la elección perfecta para un anillo de compromiso. Esta campaña fue extremadamente exitosa y contribuyó significativamente a la asociación del diamante con el compromiso.

4. Años posteriores: A partir de entonces, el anillo de compromiso con un solitario de diamantes se convirtió en la elección estándar para muchas parejas en los Estados Unidos y en otras partes del mundo occidental. La costumbre se ha mantenido fuerte a lo largo de las décadas y se ha extendido a otras culturas.

Hoy en día, el anillo de compromiso con un solitario de diamantes es una tradición ampliamente reconocida y apreciada en muchas partes del mundo, y sigue siendo un símbolo poderoso de amor y compromiso en las relaciones matrimoniales.

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